Procedo ahora a explicar algunos de los detalles de nuestra travesía:
Llegaremos a Delhi, no sin ciertos desvíos que nos introducirán en ese territorio inexplorado de la microsupervivencia, pequeña escala ajena a nuestros vuelos. Será un día caluroso de un verano que, hasta ahora, no hemos conocido; me resulta de lo más curioso, porque (¡vaya!) sé de inviernos. Aceptaremos que esa ciudad nos dé las primeras lecciones sobre la India, trataremos de intuir el idioma y los gestos, seremos parte del lenguaje, y el lenguaje será parte de nosotros. Algunos cuadernos de viaje nos harán compañía si el silencio nos acaricia.
Una vez completada esta fase, y no sin abandonarla a la simplicidad que ahora le otorgo, Gaya nos abrirá los brazos - o los ojos, o la mente - y conoceremos la escuela. Las labores básicas quizás sean un misterio hasta el momento en que se lleven a cabo; hoy miro al horizonte temporal y pienso en qué he de enseñar, y tengo una extraña convicción de que me sabrá a poco frente a lo que aprenderé.
No me habrán cabido los malos hábitos en la maleta, la cual desharé como mi vida - Sophie dejará de ser un nombre -.
En las miradas de los niños habrá algo más allá de la identidad, las recorreremos como si fueran largos pasillos llenos de fotografías, tratando de descubrir, al fin, el Qué.
Llegaremos a Delhi, no sin ciertos desvíos que nos introducirán en ese territorio inexplorado de la microsupervivencia, pequeña escala ajena a nuestros vuelos. Será un día caluroso de un verano que, hasta ahora, no hemos conocido; me resulta de lo más curioso, porque (¡vaya!) sé de inviernos. Aceptaremos que esa ciudad nos dé las primeras lecciones sobre la India, trataremos de intuir el idioma y los gestos, seremos parte del lenguaje, y el lenguaje será parte de nosotros. Algunos cuadernos de viaje nos harán compañía si el silencio nos acaricia.
Una vez completada esta fase, y no sin abandonarla a la simplicidad que ahora le otorgo, Gaya nos abrirá los brazos - o los ojos, o la mente - y conoceremos la escuela. Las labores básicas quizás sean un misterio hasta el momento en que se lleven a cabo; hoy miro al horizonte temporal y pienso en qué he de enseñar, y tengo una extraña convicción de que me sabrá a poco frente a lo que aprenderé.
No me habrán cabido los malos hábitos en la maleta, la cual desharé como mi vida - Sophie dejará de ser un nombre -.
En las miradas de los niños habrá algo más allá de la identidad, las recorreremos como si fueran largos pasillos llenos de fotografías, tratando de descubrir, al fin, el Qué.
No hay comentarios:
Publicar un comentario