domingo, 18 de marzo de 2018

DIARIO DE A BORDO: Vuelos. Llegada. (1)

Llegué al apartamento de Sophie por la tarde. La playa de la Patacona vio  llegar hacia las siete de a tarde. Recuerdo que el viaje en coche con mi hermano y mi madre fue muy importante para mí. Lo considero como el último regalo de mi hermano antes de partir, él, hacia la tierra de las oportunidades.
Al llegar, Sophie bajó corriendo y me dio el que sería el primer abrazo de la aventura que emprendíamos juntos a la mañana siguiente. Lo que sucedió después es un poco borroso en mi memoria. La despedida con mi familia fue algo pesada, como de normal en estos casos. Tras la despedida, con la excitación y la inquietud del momento, Sophie me ayudó con mi equipaje y ambos subimos a su encantadora casita para dejar pasar las horas hasta el momento de marchar. 
Creo que cenamos un poco de todo. Tartaletas con hummus (más humus que tartaleta), patatas fritas, etc. Entonces, estábamos en unos días en los que devorábamos muchísimo hummus.
Después, sé que dispusimos todo para nuestra partida al día siguiente. Empezamos a cargar nuestra cámara, nos probamos nuestras Osprey, repasamos toda nuestra documentación (pasaportes, visados, etc). Recuerdo que miraba bastante el clima en la India. He de decir que la época de monzones me preocupaba un poco, ya que esperaba más bien encontrarme con tifones. He de decir que el tiempo, fue una decepción en comparación a lo que yo me esperaba (creí que encontraríamos huracanes haciendo volar a las vacas o algo así), pero bueno, esto ya lo comentaré más adelante.
Le preguntaba bastante si estaba nerviosa. Me decía que no, que tenía ganas, pero que echaría de menos a Niquelodeon (su gatito). Creo que a parte de charlar sobre el viaje y mirar si nuestras cosas estaban preparadas, no hicimos muchas más cosas. Quizás ella llamó a su papá para charlar con él y, seguro que a su mamá, quién nos llevaría a la mañana siguiente a Barcelona.

HABLAR DE BARCELONA (DOMINOS, PISCINA, HOTEL, SOPHIE MALITA, EL VIAJE EN COCHE)

viernes, 9 de marzo de 2018

DIARIO DE A BORDO: Vuelta al Inicio

Hace mucho tiempo que no escribía nada. Hace ya mucho tiempo que vinimos de la India. Pero recuerdo mucho y con mucho aprecio el viaje, las experiencias y, sobretodo, el trato. Con el paso del tiempo, se pierden matices de la que ha sido, para mí, la odisea más grande que nunca he vivido. En esas tierras de oriente, he compartido sensaciones, emociones y sentimientos que nunca antes he vivido. Por eso, quiero dejar constancia de ello en el diario de a bordo...

Este objetivo de contar el viaje con la finalidad de no perder la esencia del mismo, me lo he propuesto a un corto / medio plazo. Por ello, intentaré escribir con algo de rigor y regularidad. Escribiré con la perspectiva que ahora tengo, pero intentaré plasmar las sensaciones que viví entonces. No obstante, no puedo prometer nada.

También me he propuesto contar objetivamente mi subjetividad de la travesía. Sólo pretendo que, dentro de un tiempo, recuerde este viaje y al leer estos párrafos puedan hacerme sentir lo mismo que sentí en aquel lugar.
Perfectamente, podría haber escrito esto mismo en unas hojas en blanco y guardarlo para mí, pero en su momento, decidí colaborar en este bello proyecto y, creo que la misma esencia del viaje, quedará reflejada mejor en este blog.

Disculpadme los que leáis el blog por mi falta de estilo y, quizás, de coherencia. Yo no sé escribir bonito.

También quiero dar especialmente las gracias a mi compañera de viaje, Sophie. Hace unos días encontré por casualidad una nota suya de hace ya algún tiempo. En ella, encontré la motivación para llevar a cabo el proyecto. Hace ya tiempo que volvimos aquí y, aunque nuestra situación ha cambiado, puedo adelantar que la huella la dejó Sophie en mí.





viernes, 7 de julio de 2017

Breve introducción al Porqué.



Vine en son de paz, pero acabó en réquiem.

     La miseria que da paso a estas palabras se compone de restos de propósitos artificiales. Me voy de aquí sin voz, pero conservo la palabra. Esto es una despedida de emergencia; ya no habrá más cartas ni llamadas, pasen y vean la (dis)función. Hasta el miedo se disfraza de emoción, hemos perdido los papeles en esta obra maestra. La causa se centra y los focos originan una danza de luces nombrada desconcierto; el protagonismo, sin embargo, se encuentra hoy tras el telón.
     El silencio es sólo sigilo torpe, mutismo incompleto cuando el gesto delata. Hemos crecido y sido arrancados de raíz. Adiós y gracias a mi familia, por el amor terminal al que cuido; a mis amigos por lo incansable de nuestra presencia; a mis viejos lazos por desatarme; a esta ciudad por el cobijo.
     Quizás entre estos restos de escritos inconclusos, alguien dé con el Porqué.

lunes, 12 de junio de 2017

Breve introducción al Cuándo.



«Enséñame lo limitado de mi tiempo,
porque el bien de la vida no radica
 en su extensión sino en su uso»
Séneca.

     Comienza la marcha atrás, recordando una frase solitaria que daba pie a un capítulo del último libro: "La diferencia entre la pobreza y la riqueza son 8 horas de vuelo y 50 años de historia".
     Así es como hacemos nuestros el tiempo y los conceptos, dándoles sentido. Me gustaría decir que todavía me quedan días para prepararme, sobretodo a nivel mental, no para lo que vaya a conocer allí fuera, sino para lo que sin duda voy a conocer aquí dentro.
     Desde el momento en que aterricemos, ya será inevitablemente más tarde de lo que nuestros relojes quieran confirmar, por lo que ya tendremos la responsabilidad implícita de recuperar cierto tiempo perdido. Ahora es el día en el calendario, es estar de acuerdo con uno mismo respecto a la posición del sol; ahora es una cita que acepta que los operadores conmuten para que dos observables puedan ser medidos simultáneamente; ahora es la decisión de que exista un antes y un después.
     Sé que el viaje será un choque violento entre mi pasado, mi presente y mi futuro, la consecuencia sólo será el Cuándo.

domingo, 4 de junio de 2017

DIARIO DE A BORDO (3): LA PREPARACIÓN FÍSICA Y MENTAL

                                                                                                            Domingo, 04 de junio de 2017

Hace unos días, decidimos que había llegado el momento de ponernos en forma y mejorar al máximo nuestra salud para abordar el desafío que empezará el día 12 de julio. Para ello, empezamos una rutina básica de entrenamiento y modificamos considerablemente nuestra dieta diaria.
Tanto Sophie como yo hemos sido buenos amantes del deporte, pero en los últimos meses, debido a horarios académicos, falta de organización y otros quehaceres, nuestra actividad deportiva se ha visto menguada considerablemente. No obstante, somos conscientes de que el voluntariado que vamos a realizar va a requerir estar en un nivel físico y mental óptimo.
Nuestro objetivo consiste en hacer dos tandas de ejercicios al día: una de buena mañana y otra de tarde. Por la mañana, corremos unos 20 minutos y hacemos sentadillas, flexiones, dominadas, abdominales, etc. Por la tarde repetimos el proceso, todo esto a la orilla del mar, que siempre ayuda. Tal vez no sea la forma más efectiva de prepararnos físicamente, pero, con los pocos días que llevamos realizándola, nos sentimos más fuertes y mejor anímicamente, todo lo demás consiste en ir variándola en función de nuestros progresos y necesidades.
Por otra parte, la comida comienza a ser muy variada. Hemos incluido mucha verdura en nuestra dieta para cargar nuestros cuerpos de vitaminas, minerales y nutrientes, combinándola con algo de carne y pasta. Más que incluir la verdura en nuestra dieta, la he incluido yo en la mía (Sophie, a mí no me engañes). También hemos eliminado gran parte de las grasas que consumíamos, que siempre es la parte más complicada.
Iremos sumando kilómetros de carrera y pasitos que nos acerquen a la India.

DIARIO DE A BORDO: EL VISADO

Hace unos días, recibimos una notificación sumamente grata. Nos habían aceptado los visados para la India. Después del agotador trabajo mental que supuso su obtención, la aceptación del visado vino como una ráfaga de aire en un mar de calma. 
Ahora, estamos ultimando los detalles de la aventura. El día 12 de julio cada vez está más cerca. Nuestras ganas están a flor de piel y no vemos la hora de zarpar. 
Por el momento, ya nos hemos vacunado para la fiebre tifoidea, meningitis y cólera. Todavía me quedan algunas vacunas por ponerme (hepatitis A, tétano y, quizás, encefalitis japonesa). También estamos elaborando el botiquín de primeros auxilios. En definitiva, estamos preparándonos para zarpar.
Además, estamos poniéndonos en forma para la travesía. Hace unos días, empezamos una rutina de ejercicios que realizamos dos veces al día para ganar musculatura, resistencia y, en general, mejorar en salud. Con lo que concierne a la dieta, estamos comiendo de todo y bastante variado para tener el cuerpo y la mente lo más frescos y preparados posibles.

martes, 23 de mayo de 2017

DIARIO DE A BORDO (2) : EL VISADO


                                                                                                                  Martes, 23 de mayo de 2017


Hoy, estamos un paso más cerca de emprender nuestra aventura hacia las tierras que, como nosotros, un explorador en 1492 trató de descubrir... 
Ha sido el día de solicitar los visados. Ha sido EL DÍA. La labor de hoy, rutinaria para algunos en sus viajes, ha sido para nosotros un auténtico desafío antes de empezar la travesía hacia las costas asiáticas. 
Con asombrosa facilidad y, en apenas diez minutos, hemos logrado obtener la primera de las dos aprobaciones que requerimos para nuestro proyecto, el de Turquía. Genial, ya estábamos un paso más cerca de nuestro destino, pensé... ¡Sólo quedan 4500 km más!
En este punto, nos quedaban unas 3 horas de agobiante, paciente y caluroso visado indio, que si es correcto todo lo que hemos leído, habrá sido un entrenamiento perfecto para nuestro primer contacto con la cultura local. No obstante, haré hincapié en lo sucedido:

A las 12 del mediodía (hora española), nos decidimos a gestionar, al fin, los trámites para adquirir documentos de entrada a los dos países. Sophie, que tenía claro dónde y cómo resolver todo el papeleo, y desde el otro lado del teléfono, me enviaba el enlace a la página web para solicitar el permiso de Turquía. Se nos pedía que rellenásemos un formulario on-line con algunas preguntas y datos típicos (cosas como el nombre, el número del pasaporte, fecha de nacimiento, etc). Todo muy sencillo y rápido de completar. En un cuarto de hora, ya habíamos pagado las tasas y conseguido el impreso.
Motivados por el éxito y lo insignificante que había resultado el proceso, emprendemos la que sería una más que ardua y costosa tarea. Para empezar, entrar la página web en la que Sophie se encontraba, ya había sido todo un reto. Entre cientos de direcciones que parecían ofrecer el mismo servicio, debía encontrar la que tenía "los camellos", según decía mi capitana. A las 12:32 pm empezaba la auténtica odisea. El barco necesita de mi intervención, reservaré los detalles de ésta para la próxima página de mi cuaderno.

No obstante, os adelanto que nuestro ánimo está intacto y seguimos con muchísimas ganas de poner pie en esas, ya no tan lejanas, tierras.