domingo, 21 de mayo de 2017

Breve introducción al Cómo.



«No tememos a la muerte, 
tememos que nadie note nuestra ausencia; 
que desaparezcamos sin dejar rastro»
T. S. Eliot


     El miedo nos delata, pero no somos producto de éste, sino reactivos frente a él. Quizás no es el paso decisivo el que deja la huella, quizás no. Nuestra piel es un mapa para estos viejos tesoros, aunque yo la llame -escena del crimen-.

     «Me voy, me voy, me voy, pero me quedo»


     Así, quizás, a la luz del día o a la luz del foco. Embarcarse es asumir la (hu)ida, es decir sí, por encima de todos los noes que otros labios quisieron entonar con nuestra voz. Es viajar plena y simultáneamente por dentro y por fuera de uno mismo, con el peso que uno quiera llevar como maleta (o bien que esté permitido).

     Poner los pies en la tierra, alzar los brazos y entregarse con gesto de rendición. Recuerdo a mi profesor de física diciendo "a veces damos un paso firme sin darnos cuenta de que estamos al borde del precipicio". Hay algo más en el macrosistema que constituímos, más allá de la traslación: ese movimiento de vibración, el Cómo.

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